martes, 24 de mayo de 2011

Atrasos con Permisos de OPAMSS en Unidad de niños quemados

Jueves, 06 de Enero de 2011 / 08:56 h

Unidad de niños quemados con retrasos por papeleo de OPAMSS

  Versión para Imprimir 
Los menores con quemaduras aún deben esperar que se habilite la Unidad de Quemados en Hospital Nacional de Niños “Benjamín Bloom”. Foto Diario Co LatinoArchivo


Claudia Solórzano
Redacción Diario Co Latino

La Unidad Especializada para Quemados del Hospital Nacional de Niños Benjamín Bloom continúa sin habilitarse debido a ciertos retrasos administrativos, por parte de la Oficina de Planificación del Área Metropolitana de San Salvador (OPAMSS).

“Para que entre a funcionar, se necesita que la OPAMSS diga que puede ser habilitada”, explicó el director del hospital, Hugo Salgado.

El motivo de los retrasos se centra en las modificaciones al proyecto durante el 2010. Aunque los expertos de la OPAMSS ya inspeccionaron el lugar, aún no entregan el permiso de habilitación.

Al obtenerse el aval de la entidad autónoma, las autoridades agilizarán el traslado del personal y equipo del Servicio de Cirugía Plástica hacia la nueva Unidad de Quemados.

Dado que la nueva unidad tiene capacidad para 21 pacientes, el galeno admite que requerirán de un  refuerzo presupuestario y más personal.

Aunque no se tiene definida la cifra del personal requerido, se prevé contratar a médicos, enfermeras, especialistas en laboratorio clínico, auxiliares de enfermería y ordenanzas.

Pero, por el momento, todo se mantienen en proyectos, pues aún falta el visto bueno de la OPAMSS. 

Registro de quemados

El director del Hospital Bloom informó que todavía hay cinco niños ingresados, entre ellos está el menor Jonathan, proveniente del cantón Trinidad, en Ahuachapán, quien fue quemado por silbador mientras iba a comprar a la tienda.

Él tiene lesiones en sus genitales y sus extremidades inferiores. Aunque se encuentra estable, continúa con antibióticos y analgésicos.

El segundo ingresado es Sergio S., de 9 años de edad, quien sufrió quemaduras en su rostro y sus extremidades, debido a la manipulación de una mecha de pólvora.

El menor, originario del municipio de Mercedes Umaña, San Vicente, está ingresado en el área de Cirugía Plástica.

Otro de los afectados por la pólvora es Steven E., de 11 años, a quien al momento de lanzar un cohete, le explotó, dañando su oído izquierdo.

Mientras Luis R., proveniente de Zacatecoluca, resultó con quemaduras grado II, luego de lanzar una estrellita a una superficie con gasolina.

El menor tiene quemaduras en el rostro, miembro superior derecho y área de genitales. Por el momento, está en tratamiento de aseo quirúrgico, en la Unidad de Cuidados Intensivos.

El quinto ingresado fue Jackson M., de Usulután, quien tiene quemada la mano derecha por una espiral de pólvora. 

También permanece en Cirugía Plástica

Las estadísticas del Hospital Bloom indican que, durante diciembre 2010, hubo 28 casos contra 32 registrados en 2009.

Aunque la cifra es menor, las autoridades de salud afirman que la mayoría fueron quemados con productos prohibidos.

“Nosotros hemos querido que no se venda pólvora, sino que haya un día especial así como las Luces Campero, pero bueno, se necesita de un estudio con los diversos sectores que viven de la venta de la pólvora”, expresó el director del hospital.

El Ministro de Gobernación, Humberto Centeno, anunció que pedirá reformas a la Ley de Armas y Explosivos, para que se regule la venta de pólvora o para que haya sanciones a los padres de los menores quemados. 

“La idea es que ya no hayan niños quemados, pero que también los hermanos salvadoreños tengan formas de sobrevivir”, afirmó Salgado

Y es que estar ingresado por quemaduras tiene grandes costos para el Estado: el tratamiento de un paciente en cirugía plástica equivale a 135 dólares, mientras en la Unidad de Cuidados Intensivos se gasta casi 500 dólares.

Cada cifra incrementa cuando se multiplica por los días de estancia de cada menor. En cuanto al dolor que sufren en los tratamientos, eso no tiene ni precio. 

En ese sentido, la pólvora se vuelve un producto de doble filo, pues mientras unos se entretienen, otros sufren serias quemaduras que dejan marcas para toda la vida.